Nací en 1944 en el número 60-BIS de la calle de Lago Erie, ésto en el pueblo de Tacuba. De ahí recuerdo los carrotones de mulas que recogían la basura, un enorme pirul que estaba en el patio de la casa y la vecindad con mi abuelo materno, con quien aprendí en secreto a arreglar zapatos y a pensar mal de las mujeres, ambas cosas mal vistas hoy en día.

Aunque siempre fui mal estudiante mis maestros siempre me quisieron. Todavía no he podido saber como lograba esto. De tan mal estudiante que yo mismo sabía que era a los 18 años decidí que lo mío, lo mío, era la literatura. Más adelante decidí que no, que en el teatro había literatura, poesía, amigos, fiesta y mujeres hermosas. Desde los 19 soy del teatro.

Egresé de la Escuela de Arte Teatral del INBA. Recuerdo a Juan José Arreola enseñándonos a López Velarde, a César Vallejo y el Siglo de Oro; casi temeroso recuerdo la disciplina que imponía Héctor Mendoza, como condición previa para transmitir con exactitud quirúrgica su sabiduría sobre el fenómeno actoral. He dado clases de actuación en la Escuela de Arte Teatral, EAT, hoy ENAT, en el Centro Universitario de Teatro y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Por períodos breves en la Universidad Autónoma de Puebla, hoy Benemérita; en la Universidad Veracruzana, en el Centro de Capacitación Cinematográfica y en el Núcleo de Estudios Teatrales.

Soy miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, fuí becario del Centro Mexicano de Escritores, actualmente soy maestro de carrera en la UNAM; en su momento he editado libros de poesía y por períodos más bien breves, me he dado tiempo de ejercer como funcionario público cultural y crítico teatral. A la par de esto, he tenido mujeres, hijos, nietos, etcétera. Uso barba y lentes multifocales. He gastado dinero de los contribuyentes y ocasionalmente de algún productor privado, para hacer realidad alrededor de cien proyectos escénicos; de esas obras se trata esta página.